El Estatuto del Becario es una herramienta para terminar con años de abuso normalizado en las prácticas formativas.
Aquí te explicamos por qué es necesario, qué derechos garantiza y por qué no podemos seguir esperando.
Durante años, miles de jóvenes han sufrido:
La precariedad no puede seguir siendo la puerta de entrada al mercado laboral.
El aprendizaje no puede convertirse en explotación.
El Estatuto nace para corregir esta realidad.
El Estatuto del Becario introduce avances clave:
Formarse no puede significar trabajar gratis.
Llevamos más de dos años esperando su aprobación. Mientras tanto: